El Increíble Profesor Zovek

 Por Carlos Eduardo Díaz, periodista


- ¿Sabes quién mató a Zovek?

- No, ¿quién?

- El Santo.

- ¿El Santo?

- Sí, el santo ranazo que se dio.

 

La broma circulaba entre los niños mexicanos todavía a mediados de los años ochenta. Así es, a más de diez años de su muerte, ocurrida el 10 de marzo de 1972, la leyenda de El Increíble Profesor Zovek se mantenía viva y asombrosamente vigente.

En efecto, su leyenda, pues sobre el Profesor Zovek se decían tantas cosas, que es complicado separar el mito de su verdadera vida. Luego de más de 50 años de su deceso, vale la pena preguntarnos quién fue este singular personaje, que fue llamado el Houdini mexicano; un hombre que, afirmaban, eran tan fuerte como el propio Bruce Lee y que a la edad de cinco años solía enviarle cartas de amor a la mismísima Tongolele.

Su nombre fue Francisco Xavier Chapa del Bosque y nació el 13 de abril de 1940, en la ciudad de Torreón. En su infancia, enfermó de poliomielitis. Debido a ciertas complicaciones, los médicos le auguraron que pasaría el resto de su vida en una silla de ruedas. Su primer acto de escapismo asombró a su familia: un día, sin aviso previo, los reunió a todos. Entonces, ante el asombro general, simplemente se levantó de la silla y comenzó a caminar. En ese momento, empezó también su leyenda.

Se decía que a base de leer historietas de superhéroes y de inspirarse en las historias de Hércules y Sansón, el pequeño había afinado su fuerza de voluntad, que había diseñado una serie de ejercicios que practicaba a solas y que con ellos había recuperado el movimiento de sus extremidades, o bien, que fue su tío quien le estructuró una rutina específica a base de tablas y tabiques.

La gente contaba que cuando logró caminar, se fijó una nueva meta: fortalecer su cuerpo, su mente y su espíritu más allá de las posibilidades, para lo cual practicaba incansablemente artes marciales, lucha libre y yoga. Los rumores aseguraban que después se introdujo en el estudio de la psicología, de la filosofía zen, de la telepatía y del mentalismo. Que se propuso convertirse en chamán, por lo que exploraba la naturaleza y el mundo espiritual por igual; que alternaba la meditación con rigurosos ejercicios físicos, la lectura de libros especializados y, desde luego, la magia y el ilusionismo.

No faltaban quienes aseveraban que su sistema de ejercicios era tan eficaz, que el Gobierno determinó que se implementara tanto en el Ejército como en el Instituto Mexicano de la Juventud. A tal grado llegó su dominio sobre la mente y la materia, que se convirtió en un espectacular escapista. Sus admiradores afirmaban que no existía camisa de fuerza, caja fuerte, cadena, candado o cajas de agua de la que no pudiera liberarse.




Se decía, en fin, que su primera aparición en televisión fue en el año de 1969, en el programa Domingos Espectaculares, del Canal 8. Que en esa ocasión no dejó de realizar abdominales durante las cinco horas de transmisión, y que en total acumuló ocho mil 350 flexiones. Posteriormente, Raúl Velasco lo adoptó como parte de su elenco dominical. Siempre dejó boquiabiertos a los espectadores a causa de sus números con fuego, agua, acero o simple telepatía. Gracias a su popularidad, filmó dos películas: El increíble Profesor Zovek (1972) y Blue Demon y Zovek en la invasión de los muertos (1973), estrenada póstumamente.

Su leyenda negra sugería que él fue el encargado de entrenar a los temibles Halcones, el grupo paramilitar de choque que, durante la Matanza del Jueves de Corpus, actuó en contra de quienes se manifestaban a favor de los estudiantes de Monterrey y en contra del gobierno del presidente Luis Echeverría.

Para ser un Halcón, se necesitaba ser joven, presumir buena salud y un cuerpo apto para cumplir satisfactoriamente con el duro entrenamiento, que incluía la práctica de karate, judo, kendo y boxeo. Precisamente durante aquel 10 de junio de 1971, los Halcones golpearon a los manifestantes con varas de bambú y utilizando técnicas de kendo. La película Roma, de Alfonso Cuarón, reforzó la idea del Profesor Zovek como el entrenador de este grupo.

Sea como sea, la verdad es que, en la cima del éxito, Zovek  aceptó participar en una función de beneficencia. La cita fue el 10 de marzo de 1972, en Cuautitlán. Ante más de cuatro mil personas, debía descender por una cuerda de diez metros de longitud, la cual se encontraba sujeta a un helicóptero. Todo iba según lo planeado hasta que, súbitamente, la nave se desestabilizó y el profesor cayó de una altura de treinta metros. Sufrió múltiples fracturas. Las marcas en sus guantes fueron el último testimonio sobre la manera en la que trató de aferrarse de la vida.

Tenía solamente 32 años, pero su leyenda lo sobrevivió.


* Imágenes tomadas de internet




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