EL ABSURDO DEL DÍA DEL NIÑE 2025
Hoy, que se conmemora el
Día de la Niña y del Niño —la forma políticamente correcta de nombrar a la
celebración de hoy— las redes sociales se han llenado de fotografías de niños. Los
usuarios gozan al cambiar sus fotografías de perfil por sus antiguas fotos de infancia,
lo cual me parece grandioso, pues una de las formas más eficientes de celebrar
este gran vacío llamado vida, es festejando la memoria.
Al mismo tiempo, en los
mensajes de WhatsApp se han multiplicado los buenos deseos y las imágenes que
suplican que mantengamos vivo a nuestro niño interno; que no permitamos que
nadie nos aplaste la ilusión.
En realidad, ser niño en México no es tarea sencilla. Según cifras reportadas por distintos
medios de comunicación, de enero a noviembre de 2024 se registraron 2,243
homicidios de niñas, niños y adolescentes. En el mismo perido se contabilizaron 9,868 reportes por desapariciones; entre
2010 y 2023, la incidencia de violencia sexual contra este sector de la población aumentó en 1,140%; y en 2023, se registraron 31,690 casos de
violencia familiar y no familiar contra personas de 1 a 17 años.
Estas cifras y los delitos a los que se refieren son cada vez más dramáticos y detestables, lo cual se agudiza al constatar el último dato estadístico: el 97% de los delitos cometidos contra niñas, niños y adolescentes en México quedan impunes. En palabras llanas, de cada 100 delitos que se cometen en contra del sector más vulnerable de la población, solamente 3 son castigados.
Nunca ha sido sencillo
ser niño en México, pero la perversidad que los delitos han alcanzado convierte
a este fenómeno en una verdadera alarma. Sabemos que la mayor cantidad de las
agresiones físicas, emocionales y sexuales que sufren los niños suceden dentro
de su hogar. Pero hoy se suman nuevos elementos: la hostilidad de las redes
sociales (ciberbullying o acoso virtual) y el riesgo latente de que los menores
sean engañados por un adulto que se oculta detrás de una computadora o teléfono
móvil, y que esconde fines sexuales o de reclutamiento para el crimen
organizado.
En 1924, en México, durante
la presidencia del general Álvaro Obregón, se instituyó oficialmente al 30 de
abril como Día del Niño. Una de las consignas fue “El medio mejor para hacer
buenos a los niños es hacerlos felices”.
Muchas cosas han cambiado
desde entonces, y no necesariamente de forma positiva. Hoy en día, con la absurda
idea de prepararlos para la vida real, existen escuelas que prohíben los
festejos asociados al 30 de abril. He tenido la oportunidad de escuchar a directivos de
distintos planteles tratar de justificar esta amargura al afirmar, por ejemplo,
que a los 13 años ya no se es niño. Siempre me he preguntado cuál es la
necesidad de negarle un dulce a un menor el Día del Niño, cuando el resto del año
tiene que atragantarse con una sangrienta realidad que le recuerda que, si
alguien lo agrede física, emocional o sexualmente, es prácticamente nula la posibilidad
de que sea castigado.
Comentarios
Publicar un comentario