El suicidio de Miroslava Stern

 Carlos Eduardo Díaz

Periodista


Miroslava Šternová Beková nació en Praga, Checoslovaquia, el 26 de febrero de 1926. Aunque llegó a México porque su familia huía de los nazis, el destino le tenía reservado un destacado lugar entre las mejores actrices de la Época de Oro del Cine Mexicano… pero también una gélido y triste sepulcro. 

Su vida estuvo marcada por las tragedias desde un principio. La primera de ellas, debido a que no conoció a sus padres, pues ambos fallecieron cuando era muy pequeña. Entonces fue adoptada por el doctor y psicoanalista judío Oskar Štern y su esposa Miroslava Bečka, quienes gozaban de buena posición económica. Pese a todo, a causa del avance del nazismo en Europa, tuvieron que huir para salvar la vida. 

Miroslava tuvo que dejar atrás no solo las comodidades, sino también a su abuela paterna, a quien no volvió a ver. Su recuerdo amado fue una pena que cargó durante el resto de su vida. 

Tras el exilio, recorrieron Bélgica, Finlandia y Suecia. Al final, su padre fue detenido. A pesar de que aseguró que no eran judíos, pasaron tres semanas en un campo de concentración. Al ser liberados, entendieron que debían huir lo más lejos posible. Entraron a México por Mazatlán cuando Miroslava tenía 15 años. 

En este país, su belleza y su carisma lograron que fuera recibida de la mejor manera. Muy pronto, adoptó la cultura y se dejó abrazar por el cine. Estudió actuación con el célebre Seki Sano, el director de teatro y coreógrafo japonés que tanto influyó en el ambiente nacional que fue llamado “padre del teatro de México”.

 


Todo iba bien en la vida de Miroslava… al menos en apariencia. Por dentro, sus fantasmas no dejaban de rondarla, lo cual provocó que tratara de suicidarse desde la adolescencia. 

El primer intento fue cuando su novio, un militar estadounidense, falleció. El segundo, cuando murió su madre. 

Parecía que estaba hecha para las tristezas, lo cual se reafirmó cuando conoció a Jesús Jaime Gómez Obregón, alias «El Bambi». Dicen que fue amor a primera vista; decidieron casarse poco después. Sin embargo, luego de apenas unos meses, la pareja se divorció, ya que, supuestamente, Jesús, quien pertenecía a una adinerada familia, solo la había utilizado para guardar las apariencias, pues en realidad era homosexual. 

A lo largo de su carrera cinematográfica, Miroslava participó en películas como ¡A volar joven!, La liga de las muchachas, La casa chica, La muerte enamorada, Cárcel de mujeres, Las tres perfectas casadas, Escuela de vagabundos y ese mismo año, Ensayo de un crimen, que pareció ser profética. 

Ensayo de un crimen o La vida criminal de Archibaldo de la Cruz (1955), fue estelarizada por Miroslava, Ernesto Alonso y otra actriz que también tendría un trágico final, Rita Macedo, ex esposa de Luis de Llano Palmer, madre de Julissa, de Luis de Llano y también ex esposa del escritor Carlos Fuentes. Rita Macedo decidió quitarse la vida con un arma de fuego, a las afueras de su domicilio, frente a Televisa San Ángel. 

Pues bien, Ensayo de un crimen fue la última actuación de Miroslava. Falleció dos meses antes del estreno de la cinta. 

En una de las escenas, el personaje de Archibaldo de la Cruz quema un maniquí que se parece a Miroslava. Esto fue una terrible coincidencia, pues, en la vida real, el cadáver de Miroslava fue cremado. 

Cuando decidió quitarse la vida, tenía apenas 29 años y había filmado 30 películas en nueve años de carrera.

 


De inmediato, comenzaron las especulaciones, avivadas por los medios de comunicación y las conversaciones de café. 

Su ama de llaves era una mujer de la tercera edad llamada María del Rosario. Según su versión, Miroslava le dio el día libre. 

Durante la tarde del día siguiente, la mujer encontró la recámara cerrada por dentro. Al paso de las horas, y al ver que no respondía, buscó al padre de la actriz. Al no encontrarlo, llamó a Ninón Sevilla. Entre las dos forzaron la puerta y la encontraron. De inmediato llamaron a Ernesto Alonso. 

Según la mujer, Miroslava estaba tendida sobre la cama. En la mano derecha tenía la fotografía del torero español Luis Miguel Dominguín (padre de Miguel Bosé). Con la otra mano, sostenía tres cartas, escritas en checo: una para su hermano y otra para su padre. 

A los dos les pedía perdón y les confesaba que ya no podía con la vida. 

La tercera carta estaba dirigida al licenciado Eduardo Lucio y trataba de deudas y dinero. 

En su cuarto se encontraron dos medicamentos controlados, que la actriz habría tomado. 

Sobre su mesa de noche se hallaban las obras completas de Federico García Lorca y un libro sobre El Greco. 

Según el médico, Miroslava llevaba al menos 30 horas muerta. 

Las autoridades permitieron que su cuerpo no fuera trasladado a la morgue y que ahí mismo fuese entregado a sus familiares para que fuera velado. 

Según las fotografías, el cuerpo fue movido y cambiado de posición varias veces. Se aseguraba que, incluso, la fotografía que tenía en la mano fue cambiada. 

No se le realizó ninguna autopsia y sus cenizas fueron sepultadas en el mausoleo familiar. 

Entre las muchas versiones que corrieron por entonces, está la que aseguraba que Miroslava se había suicidado debido a una decepción amorosa.

 


Que estaba enamorada del torero español Luis Miguel Dominguín, quien se había casado meses en Las Vegas con Lucía Bosé. 

A Miroslava se le relacionó también con Arturo de Córdova, el actor estadounidense Steve Cochran, Pedro Armendáriz, Pedro Infante, pero incluso también con Ninón Sevilla y Amanda del Llano. 

Otra versión fue que sostenía una relación con el empresario Jorge Pasquel, y que de hecho no se había suicidado, sino que había fallecido días antes, durante el accidente aéreo que le quitó la vida al empresario. Por tanto, el cuerpo de Miroslava habría sido trasladad con discreción a su domicilio. 

Jorge Pasquel no solo era millonario y estaba casado, sino que su suegro era el expresidente Plutarco Elías Calles. 

Tiempo después, el padre de la actriz afirmó que la verdadera razón del suicidio fue la enfermedad de los nervios que sufría su hija. 

Algunos periódicos afirmaron que se había tratado de un asesinato, pues Miroslava era espía comunista, y que la persona que le habría quitado la vida era Marta Aurelia Hernández, quien trabajaba con ella y fungía como su manicurista, secretaria, maquilladora y confidente. 

Por último, décadas más tarde, tanto el periodista Jacobo Zabludovsky como Ernesto Alonso, que eran amigos de la actriz, declararon que la verdadera causa del suicidio fue el desamor. 

Miroslava se habría relacionado con Luis Miguel Dominguín por despecho, pues en realidad estaba enamorada de un hombre casado que le había roto el corazón: Mario Moreno “Cantinflas”, quien durante seis años le prometió que se divorciaría para estar con ella, pero no se lo cumplió. 

Existen leyendas cuya historia continúa incluso después de la muerte.


* Imágenes tomadas de internet


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