Los amores y las muertes de Edgar Allan Poe

 Carlos Eduardo Díaz

Periodista


Indudablemente, las circunstancias que envuelven a un creador repercuten en su obra. El ambiente donde, por ejemplo, un escritor nace y crece, el clima donde se desenvuelve, las creencias de sus padres, la disciplina a la que es sometido, su grado de estudios. Todo, absolutamente todo, se verá reflejado en la clase de libros que está destinado a escribir, en sus historias y en sus personajes. 

En el caso de Edgar Allan Poe, al menos dos de sus circunstancias se encuentran presentes tanto en sus relatos como en su poesía: las tragedias y el amor. 

Heredero del Romanticismo, su vida y su obra se encuentran inmersas en los elementos clásicos de esta corriente literaria: la soledad y la tristeza, los lugares sombríos y la melancolía, y los amores trágicos truncados por la presencia de la muerte. 

Edgar Allan Poe tuvo un amor de juventud. Cuando él tenía 16 y ella 15, se relacionó con una señorita de nombre Sarah Elmira Royster, cuya relación no trascendió porque el padre de Sarah se empeñó en separarlos. Ella se casó con un rico empresario llamado Alexander Shelton, con quien procreó cinco hijos. 

Para no desmerecer, cuando Edgar Allan Poe tenía 27 años decidió casarse con su prima hermana, la cual, además, tenía tan solo 13 años. 

Virginia Eliza Clemm era hija de Marie Poe, hermana de David Poe Jr., padre de Edgar. 

Para poder formalizar el enlace, falsificaron los documentos. 

En el acta matrimonial se asegura que Virginia tenía 21 años cumplidos. 

¿Por qué Edgar Allan Poe se casó con su prima hermana? Los biógrafos tienen varias teorías. 




Algunos de ellos aseguran que Edgar y Virginia nunca vivieron como marido y mujer. 

Hay quienes sostiene que Allan Poe buscaba exclusivamente una imagen materna; en este caso, la imagen de hermana menor. Su madre, después de todo, falleció a los 24 años, cuando Edgar tenía solamente dos años. Más tarde, Frances, su dulce madrastra, murió cuando él estaba lejos, y lo único que pudo hacer para consolarse fue abrazar con desesperación el frío féretro. 

¿Fueron estas la razones por la cuales Allan Poe decidió casarse con su prima? Tal vez. 

Otros estudiosos de su obra opinan que Poe habría sido impotente o al menos asexual. Respaldan este punto de vista en el hecho de que prácticamente todos los personajes de la obra de Poe son seres torturados, pero ninguno de ellos posee una sexualidad activa. En los relatos de Edgar Allan Poe, la pasión sexual es una actividad invisible o inexistente. 

Entre sus biógrafos se encuentran quienes sostienen que Poe se abstuvo de todo contacto sexual con su joven esposa durante tres años, pero que cuando ella cumplió 16, su vida matrimonial se desarrolló con normalidad. 

Sin embargo, vale la pena mencionar un hecho significativo: al poco tiempo de su boda, comenzaron los rumores de infidelidades. 

Se decía que Poe mantenía amoríos con las escritoras Frances Sargent Osgood, una apasionada poeta con quien sostendría una intensa relación epistolar, y Elizabeth F. Ellet, la primera mujer en investigar y escribir acerca del papel femenino en la independencia de los Estados Unidos. 

Tan conocidas eran estas relaciones que, cuando Virginia enfermó, previo a su muerte, en medio del delirio aseguraba con terror que había sido envenenada por Elizabeth Ellet. 

La ironía radica en que Virginia Eliza Clemm enfermó de tuberculosis y murió en 1847, a los 24 años, exactamente como le sucedió a Elizabeth Arnold Hopkins, la madre de Edgar, quien falleció a la misma edad y de la misma enfermedad. 




La historia no termina aquí. Quienes opinan que Edgar y Virginia no consumaron su matrimonio, insisten en encontrar en algunos pasajes de la obra de Poe la presencia de la joven esposa muerta, a quien siempre –aseguran– retrató con devoción y pureza. 

Por ejemplo, en Annabel Lee, uno de sus poemas más famosos, escrito apenas dos años después de la muerte de Virginia. Los versos hablan de un amor puro y juvenil que es arrebatado por la muerte, similar a la historia de Poe y su joven consorte. 

 

“Hace muchos, muchos años / en un reino junto al mar / vivió una doncella que tal vez conozcas / llamada Annabel Lee. / Y esta doncella vivía sin otro pensamiento / que amarme y ser amada por mí. // Ambos éramos niños / en este reino junto al mar / pero amábamos con un amor que era más que amor / yo y mi Annabel Lee / con amor que los alados serafines del cielo / nos envidiaban a ella y a mí”.

 

Otro caso sería Ulalume (1847), un poema melancólico donde el narrador visita inconscientemente la tumba de su amada. 

Hay que advertir, sin embargo, que los amores ausentes y las amadas muertas son una constante en la obra de Poe incluso antes de la enfermedad y muerte de Virginia. 

En el relato Ligeia (1838), la protagonista es una mujer idealizada de belleza sobrenatural e inteligencia superior; en Morella (1835), una culta mujer muere joven, pero su alma parece reencarnar en su hija; finalmente, en el ejemplo por antonomasia, El cuervo (1845) el protagonista llora la pérdida de Leonore, la amada que ha muerto. 

Tiempo después de estos acontecimientos, Poe se reencontró con su amor de juventud, Sarah Elmira Royster. Para entonces, ella también era viuda. Sin demasiados trámites, la pareja se comprometió. Esta vez no fue el padre de Sarah quien se interpuso entre los dos, sino la muerte. 

El 3 de octubre de 1849, Edgar Allan Poe fue encontrado en Baltimore. Estaba tirado en plena calle y sumido en el delirio. Vestía ropas que no eran suyas y no logró explicar qué le había sucedido. Murió cuatro días después. 

Sus últimas palabras fueron breves: "Señor, ayuda a mi pobre alma".




* Imágenes tomadas de internet

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