Superhéroes mexicanos
Carlos Eduardo Díaz
Periodista
Es prácticamente imposible saber
con certeza cuántos superhéroes han sido creados por las empresas Marvel y DC,
pues ambas editoriales han creado miles de personajes a lo largo de las décadas.
Sin embargo, según estimaciones, Marvel Comics tiene alrededor de 8,000
personajes en total, de los cuales al menos 4,000 pueden considerarse
superhéroes o antihéroes con algún tipo de relevancia en las historias. Por su parte,
DC Comics ha creado más de 10,000 personajes. De ellos, aproximadamente 3,500 son
considerados superhéroes o poseen habilidades especiales.
Además de estas compañías, diversas
editoriales menos conocidas les han regalado a los fanáticos personajes que se
han convertido en auténticos íconos de la cultura pop. Por ejemplo, Image
Comics creó a Spawn, Invincible, Savage Dragon y Witchblade, y Dark Horse
Comics, a Hellboy y The Mask. Y, desde luego, para calcular la importancia y las
dimensiones del cómic en los Estados Unidos, habría que tomar en cuenta también
aquellos que pertenecen a géneros ajenos a los superhéroes, como los cómics de
terror y suspenso, de ciencia ficción y fantasía, los de crimen, humor y
sátira, etcétera.
Pues bien, en México, aunque la
industria del cómic es mucho más modesta, no por esto carece de importancia.
A pesar de sus altibajos, a lo
largo de la historia el cómic mexicano ha experimentado etapas verdaderamente
importantes.
La época dorada del cómic mexicano
ocurrió entre los años 40 y 70 del siglo pasado, cuando ciertas publicaciones superaron
tirajes del millón de ejemplares. Editoriales como Novaro, Ediciones Joma y
Editorial Vid dominaron el mercado con publicaciones originales y traducciones
de cómics extranjeros.
Entre los títulos más icónicos de
aquella etapa se cuentan La Familia Burrón, Memín Pinguín, Kalimán, Chanoc,
El Santo, El Libro Vaquero, Los Supermachos, Los Agachados, Fantomas, la
amenaza elegante y Tradiciones y Leyendas de la Colonia.
Lo cierto es que, gracias a las
historietas, pero también al cine, a la radio y a la televisión, e incluso a la
vida real, en México se han llegado a arraigar distintos héroes de ficción. A
veces con características bobaliconas, a veces en tono de farsa, a veces
también tratando de ser serios (en ocasiones sin lograrlo), la lista incluye a
El Látigo, El Ametralladora, El Charro Negro, Cruz Diablo, Calibre 44, Martín
Corona y Piporro, el Águila Solitaria, Zooman, El mil chistes, Tuntuk, Karmatron,
Zor y los Invencibles, El Pantera, Ultrapato, Meteorix, el Ratón Crispín, Capitán
Calzón, El Gato Negro, Luchador, Poderoso, Niño Dragón, Mexica, Balam, Alejandro
Suárez en su papel de Supermán en La Carabina de Ambrosio, así como
Carlos Ignacio y Eduardo Palomo como Batman y Robin en el programa No
empujen, el detective Héctor Belascoarán Shayne, el Capitán Mantarraya, el
Capitán Fantasma, Tunco Maclovio, Alex Dínamo, Blue Demon, Huracán Ramírez… y
la lista sigue.
Veamos brevemente algunos de
ellos:
El Chapulín Colorado. Fue
creado por el escritor Roberto Gómez Bolaños, “Chespirito”, como una parodia a
los invencibles superhéroes norteamericanos. Se transmitió por primera vez en
1970, como un simple segmento del programa Los supergenios de la mesa
cuadrada, una emisión derivada a su vez de Sábados de la fortuna. Los
supergenios… se volvió entrañable gracias a su dinámica: en torno a una
mesa, se sentaban el Doctor Chespirito Chapatín, la Mococha Pechocha (María
Antonieta de las Nieves), el Ingeniebrio Ramón Valdés y Tirado Alanís, y el
profesor Rubén Aguirre y Jirafales, quienes leían las cartas de los
televidentes y daban sus opiniones acerca de los problemas que les contaban en
dichas misivas.
Desde su primera y pequeña
aparición, el Chapulín tuvo tanto éxito que permaneció en la pantalla por más
de veinte años. Su arma era el Chipote Chillón, y algunas de sus habilidades,
encogerse gracias a sus pastillas de Chiquitolina y ser más ágil que una
tortuga.
El Santo. Tal vez el más
emblemático de todos nuestros héroes, El Enmascarado de Plata fue un luchador
profesional que, gracias a su fama, se convirtió en artista de cine y
fotonovelas. Su nombre real fue Rodolfo Guzmán Huerta y nació en Tulancingo,
Hidalgo, en 1917. Entre 1958, cuando estelarizó la cinta Santo contra el
cerebro del mal, hasta 1982, en La furia de los karatecas, apareció
en cerca de 55 películas, en las que combatió a brujas, momias, vampiros,
extraterrestres, demonios y decenas de delincuentes comunes.
Como una curiosidad, hay que
decir que, en 1973, se filmó una película en Turquía, en la cual aparece “El
Santo”, es decir, un imitador del luchador. Lo notable de la situación es que,
en la historia, el mexicano (que fue interpretado por el actor turco Yavuz
Selekma) une fuerzas con el Capitán América para combatir a un malvado Hombre
Araña que ha desatado el terror en la ciudad de Estambul. Ni Rodolfo Guzmán
Huerta ni mucho menos Marvel dieron autorización para ello. La película se
llama 3 dev adam, en inglés Three Giant Men y en español, Tres
hombres poderosos.
Kalimán. “Caballero con
los hombres, galante con las mujeres, tierno con los niños, implacable con los
malvados. Así es… ¡Kalimán! El hombre increíble”. El personaje nació en 1963
dentro de un programa de radio que se transmitió por Radio Cadena Nacional,
bajo la dirección de Rafael Cutberto Navarro. El creador oficial de este héroe
fue Víctor Fox, aunque en realidad este nombre era simplemente un pseudónimo,
tras el cual se encontraba Héctor González Dueñas, un famoso guionista de
radio.
Kalimán (ese hombre misterioso y
el séptimo descendiente de la dinastía de la diosa Kali) era interpretado por
el magnífico Luis Manuel Pelayo, en tanto que la voz de Solín, su pequeño
acompañante que presumía de tener sangre de faraones en las venas, le
pertenecía al entonces niño Luis de Alba.
Fue tal su éxito, que de la radio
saltó a las historietas de papel. Su época dorada la encabezó Víctor Fox. Tras
su partida, Modesto Vásquez, colaborador del programa, quedó como la gran mente
creativa, aunque el personaje perdió fuerza con rapidez. En sus años de gloria,
y a la par de Kalimán, Héctor González Dueñas creó a otro héroe que, en su
momento, gozó de relativa popularidad: Águila Solitaria, un indio
norteamericano, que incluso llegó a enfrentarse con Búfalo Bill. El Águila
Solitaria poseía el secreto de vuelo de las águilas.
Alex Dínamo. Nuestro
particular y mexicano James Bond. El periodista y novelista inglés Ian Fleming
creó al famoso Agente 007 en 1953. Su primera aparición pública fue en la
novela Casino Royale, en la que de inmediato se perfiló la personalidad
aventurera, seductora e infalible del espía británico. En un principio, Fleming
escribió una serie de novelas cortas y algunos cuentos en torno a Bond, pero
conforme su creación adquirió fama, su pluma se agilizó. En total, publicaría
doce novelas y dos colecciones de historias cortas. Sin embargo, tras su
muerte, se han publicado cerca de 30 novelas autorizadas sobre el personaje.
Como casi siempre sucede, tras el
enorme éxito de las películas, surgieron con rapidez versiones locales del
espía. En México, el actor Julio Alemán, quien ya gozaba de popularidad y tenía
fama de galán, fue el encargado de encarnarlo. Así lo hizo en 1967, en la cinta
SOS, Operación Bikini, dirigida por René Cardona Jr. Con un elenco que
incluía a llamativas mujeres, como Sonia Furió, Sonia Infante e Isela Vega, la
película tuvo tanto éxito que se pensó en convertirla en una franquicia. Por
desgracia, la segunda parte, ¡Peligro…! Mujeres en Acción, fue un
rotundo fracaso y la idea simplemente se olvidó.
Sin embargo, el personaje fue tan popular que tuvo también su versión en papel y tinta. En ella, Alex, junto a Roonie, su amigo millonario, los bondadosos científicos Pedro Roca y Nancy Roldán, y su secretaria, la hermosa Andrea, se encargaron de hacer fracasar los siniestros planes de su archienemigo, el profesor Edgar Wolf, líder del Servicio de Organización Secreta.
El Profesor Zovek. Quién
habría de decir que aquel enfermizo y flaco niño llamado Francisco Xavier Chapa
del Bosque, nacido el 13 de abril de 1940 en la ciudad de Torreón, habría de
convertirse en el enigmático escapista, luchador y boxeador conocido
simplemente como Profesor Zovek, pero así fue.
A base de entrenamiento con
tablas y tabiques, así como una imbatible voluntad de acero, Francisco Xavier
se levantó de la silla de ruedas a la que parecía estar condenado de por vida.
Tanto se fortaleció que, en su madurez presumía una condición física a prueba
de todo. Implantó un récord mundial: realizó ocho mil 350 abdominales de forma
consecutivas y ante las cámaras. Jalaba autos y camiones con los dientes, o
bien detenía motocicletas en movimiento. De él se decía que era tan fuerte como
Bruce Lee.
Completó su entrenamiento con la
práctica de artes marciales, lucha libre y yoga; también con el estudio de la
psicología, de la filosofía zen, de la telepatía, del mentalismo y de la magia.
Él mismo aseguraba que no existía camisa de fuerza, caja fuerte, cadena,
candado o cajas de agua de la que no pudiera liberarse.
La única mancha en su expediente
fue la que aseguraba que él en persona había entrenado al grupo paramilitar de
Los Halcones, mismo que fue responsable de la Masacre de Corpus o Halconazo,
del 10 de junio de 1971.
Zovek falleció en 1972. Ante más
de cuatro mil personas, en el municipio de Cuautitlán, debía descender por una
cuerda de diez metros de longitud, la cual se encontraba sujeta a un
helicóptero. A la mitad del descenso, y sin mayor aviso, la nave se desestabilizó
y el profesor cayó de una altura de treinta metros.
* Imágenes tomadas de internet
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