La Virgen de la Salud
Carlos Eduardo Díaz
Periodista
Me encontré esta imagen en una capillita medio escondida
ubicada en un hotel del centro de Morelia. Representa a la Virgen María en su
advocación de Nuestra Señora de la Salud.
Sus atributos no dejan lugar a dudas: una corona y un halo
radiante, símbolos de su realeza y divinidad. Su vestimenta consiste en un
manto azul y una túnica con detalles dorados. A sus pies, una media luna, un
elemento iconográfico común en las representaciones marianas, especialmente en
la Inmaculada Concepción y en las Vírgenes Apocalípticas, como la Virgen de
Guadalupe.
Resulta curioso detenerse precisamente en la media luna. Por
principio de cuentas, se debe decir que este elemento representa su victoria
sobre el pecado y el mal, pues alude al pasaje bíblico del Apocalipsis capítulo
12 versículo1, donde se describe a una mujer "vestida de sol, con la luna
bajo sus pies". Este detalle simboliza pureza, inmortalidad y la elevación
espiritual de María por encima de lo terrenal. El rostro que aparece sobre la
media luna puede interpretarse como la presencia de la Santísima Trinidad. Lo que esta simbología sugiere es
que la Virgen goza de una protección especial y una observación constante por
parte de Dios.
Pues bien, esta advocación es venerada especialmente en
México, donde es patrona de varias ciudades y comunidades, particularmente
Pátzcuaro y Morelia. También es muy socorrida en India y Filipinas.
Aunque el origen de esta advocación es incierto, una de las
leyendas más destacadas proviene de la región de Alcantarilla, Murcia, en
España, donde su devoción se remonta a la época medieval. En aquel lugar se
levantó una ermita en honor a Nuestra Señora La Pequeña, llamada de este modo
porque representa a la Virgen María a los cinco años, cuando fue presentada en
el templo. Más tarde, en pleno siglo XVII, y tras una epidemia de peste
amarilla, los habitantes la invocaron en procesiones, atribuyéndole la remisión
de la enfermedad, lo que llevó a rebautizarla como Virgen de la Salud.
Se sabe que su devoción en el estado de Michoacán se le debe
a don Vasco de Quiroga, quien la llevó en 1539. De inmediato se le asoció con
milagros y curaciones inexplicables, por lo cual su Basílica en Pátzcuaro,
construida sobre una pirámide purépecha, se llamó precisamente “Nuestra Señora
de la Salud”.
Otra historia destacada se conoce en Córdoba, España, y se
remonta a 1665, cuando una imagen fue hallada en un pozo cerca de la Puerta de
Sevilla, misma que comenzó a ser venerada por sus supuestos poderes curativos.
En fin, cada lugar tiene su propia tradición y sus propias
leyendas, generalmente ligadas a eventos de enfermedad y sanación.
Lo cierto es que los fieles suelen acudir a ella para
pedirle su intercesión para la curación de enfermedades difíciles, así como
para solicitar la protección de la salud espiritual.
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Imagen: CED
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