Negocios, modernidad y quiebras

 Carlos Eduardo Díaz

Periodista


Después de mucho tiempo de sufrir continuos cortes en el servicio de telefonía e internet, y de esperar largas semanas a que el técnico viniera a repararlo, decidí cambiar de proveedor.

 

Para cancelar uno y contratar otro, acudí a Plaza Loreto, un centro comercial que, hasta hace unos años, era un lugar con mucha vida. Sin embargo, desde la pandemia, y a pesar de que le pertenece al Grupo Carso de Carlos Slim —el hombre más rico de toda AméricaLatina, y quien se encuentra entre las 20 personas más acaudaladas del mundo— no es exagerado decir que se pueden encontrar más empleados que clientes.

 


Recuerdo que, durante la carrera, el maestro encargado de impartir las materias tanto del área audiovisual como de cine insistía en que fuéramos a conocer el Mixup precisamente de Loreto. La forma en la que mostraban los discos, las películas y el resto de la mercancía, le parecía la forma más innovadora que, hasta entonces, tenía la mercadotecnia para lograr que el cliente sintiera la necesidad de comprar.

 

Hoy, ese Mixup ya no existe. Después de varios años de paulatina decadencia, y de llenar sus estantes con ofertas que yo aprovechaba con gusto, esa tienda se unió al destino de Video Centro, Blockbuster, Circuit City, Kodak, Nokia, Compaq, Palm y tantas marcas más.

 


La pandemia, sin lugar a duda, cambió el panorama comercial, pero la misma dirección en la que avanza el desarrollo tecnológico provoca que, en la actualidad, ninguna clase de negocio tenga el éxito asegurado, mucho menos su vida garantizada.

 

El reino de lo inmediato y de lo intangible (ejemplificado a la perfección en el mundo virtual, la inteligencia artificial y en la posibilidad de tener miles de canciones, fotografías, libros y películas en el bolsillo sin poseerlos de verdad) llegó para cambiar al mundo para siempre.

 

Hoy, me parece, tiene más esperanza de vida un puesto de quesadillas que un negocio pensado en satisfacer una moda que puede cambiar tan rápido como una tendencia en redes sociales. La atomización comercial es también un reflejo de los tiempos que estamos viviendo.


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Imágenes tomas de internet

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