100 inicios inolvidables de poemas

 Carlos Eduardo Díaz

Periodista


¿Qué es lo que hace que un poema sea un gran poema? ¿Qué lo vuelve diferente, le impide que caiga en el olvido y lo guarda en la memoria de los lectores? ¿Qué es aquello que logra que el poema trascienda a su autor, que sea repetido, memorizado, que sea objeto de amor, de culto, de estudios concienzudos?

 

Puede ser el tema, la forma, la métrica, las formas y figuras, las metáforas, el lenguaje vivo. Pero algo muy importante es el ritmo: cuando las palabras se hilan unas tras otras sin dificultad, que avanzan naturalmente como si fueran una melodía.

 

Lo que hace grande a un poema, sin embargo, es un misterio que comienza desde las primeras palabras, la primera oración, la primera idea. Es el sello distintivo que logrará que un lector lo reconozca y comience a recitarlo en su interior.

 

Aquí están cien inicios de poemas, todos ellos poderosos, delicados y sonoros a la vez. Como siempre, esta lista es incompleta y arbitraria, pero brinda una idea de la armonía que puede lograrse gracias a la nobleza de la palabra escrita.

 

 

 

1.- Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla. Antonio Machado. Retrato. De Campos de Castilla.

 

2.- En perseguirme mundo ¿qué interesas? / ¿En qué te ofendo, cuando sólo intento / poner bellezas en mi entendimiento / y no mi entendimiento en las bellezas? Sor Juana Inés de la Cruz. Quéjase de la suerte.

 


3.- Vino, primero, pura, / vestida de inocencia. Juan Ramón Jiménez. Vino, primero, pura.

 

4.- Melancolía del “ayer”… Sorpresa / triste del corazón que fue cobarde. Ismael Enrique Arciniega. Romanza del recuerdo.

 

5.- Triste está la casa nuestra, / triste, desde que te has ido. Enrique Banchs. Balbuceo.

 

6.- Una mujer envenenó mi alma. Gustavo Adolfo Bécquer. Rimas.

 

7.- ¡Dios te bendiga, amor, porque eres bella! Eduardo Marquina. Salmo de amor.

 

8.- Hoy me he tendido junto a una joven pura / como a la orilla de un océano blanco. Pablo Neruda. Ángela Adónica.

 

9.- Nombras el árbol, niña, / Y el árbol crece lento, / alto deslumbramiento, / hasta volvernos verde la mirada. Octavio Paz. Niña.

 

10.- Yo quisiera salvar esa distancia, / ese abismo fatal que nos divide. Salvador Díaz Mirón. Deseos.

 

11.- Tu cuerpo está a mi lado / fácil, dulce, callado. Jaime Sabines. Tu cuerpo está a mi lado

 


12.- Menos tu vientre / todo es confuso. Miguel Hernández. Menos tu vientre

 

13.- ¡Nunca insultéis a la mujer caída! Víctor Hugo. La mujer caída.

 

14.- Tómame ahora que aún es temprano / y que llevo dalias nuevas en la mano. Juana de Ibarbourou. La hora.

 

15.- Quién hubiera creído que se hallaba / sola en el aire, oculta, / tu mirada. Mario Benedetti. Asunción de ti.

 

16.- Estos versos, lector mío, / que a tu deleite consagro / y sólo tienen de buenos / conocer yo que son malos. Sor Juana Inés de la Cruz. Prólogo. De Sonetos.

 

17.- No, no has muerto, no. / Renaces, / con las rosas, en cada primavera. Juan Ramón Jiménez. Amor.

 

18.- Mujer, hay en mi amor un dulce y franco / aroma de fontana. Clemente López Trujillo. Hay en mi amor.

 

19.- Soy mi cuerpo. Y mi cuerpo está triste y está cansado. Jaime Sabines. Soy mi cuerpo.

 

20.- ¡Pues bien! Yo necesito / decirte que te adoro, decirte que te quiero / con todo el corazón. Manuel Acuña. Nocturno (a Rosario).

 

21.- Entre mis manos vives / en confusión de nacimiento y corazón herido. Alí Chumacero. Entre mis manos vives

 


22.- Soy el tigre. / Te acecho entre las hojas / anchas como lingotes / de mineral mojado. Pablo Neruda. El tigre.

 

23.- Por una mirada, un mundo. Gustavo Adolfo Bécquer. Rimas.

 

24.- No puedo / No es posible / Díganle que es totalmente imposible / Ahora no puede ser / Es imposible / No puedo. Vinicius de Moraes. Recado a la poesía.

 

25.- Lleva la muerte en su espalda quien por amor debe morir. Jorge Gaitán Durán. El guerrero.

 

26.- Si no puedes dormir levántate y navega. Fayad Jamis. Mejor es levantarse.

 

27.- Venía hacia mí por la sonrisa. Vicente Huidobro. Balada de lo que no vuelve.

 

28.- A veces / por supuesto / usted sonríe. Mario Benedetti. Arco iris.

 

29.- Siempre estará la noche, mujer, para mirarte cara a cara. Gonzalo Rojas. Retrato de mujer.

 

30.- Ya / no puedo decir que un río de espinas / cruza la noche / y / desemboca / en / mi / alma. Rafael Gochez Sosa. Nuevas formas de la nueva voz.

 

31.- A Jacques le vaciaron los ojos / antes de hundirlo mil metros / en las aguas del Caribe. René Depestre. Noticias frescas de Haití.

 

32.- Lleno de mí, sitiado en mi epidermis / por un dios inasible que me ahoga. José Gorostiza. Muerte sin fin.

 

33.- Cuando los dos estemos muertos / nada habrá de estas rosas / ni de estos versos. José Emilio Pacheco. Verso I. De Los amores (Estudio y profanación de Pierre Ronsard).

 


34.- Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Jaime Sabines. Te quiero a las diez de la mañana

 

35.- Señor, / si es posible, / ¡que no regrese más a conocer su ausencia! Pablo Antonio Cuadra. Oración por Joaquín Pasos.

 

36.- Es peligroso caminar / con un nombre en los labios. Washington Delgado. Las buenas maneras.

 

37.- No es que muera de amor, muero de ti. / Muero de ti, amor, de amor de ti. Jaime Sabines. No es que muera de amor

 

38.- La noche borra noches en tu rostro. Octavio Paz. Nuevo rostro.

 

39.- ¡Piedad, Señor, piedad para mi pobre pueblo / donde mi pobre gente se morirá de nada! Luis Pales Matos. Pueblo.

 

40.- Mi táctica es / mirarte / aprender cómo sos / quererte como sos. Mario Benedetti. Táctica y estrategia.

 

41.- Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes / a tus ojos oceánicos. Pablo Neruda. Poema 7. De Veinte poemas de amor y una canción desesperada.

 

42.- En costa lejana / y en mar de Pasión, / dijimos adioses / sin decir adiós. Gabriela Mistral. Adiós.

 

43.- Soy un alma desnuda en estos versos, / Alma desnuda que angustiada y sola / Va dejando sus pétalos dispersos. Alfonsina Storni. Alma desnuda.

 

44.- Cesa tu voz y muere / sobre tus labios mi alegría. Alí Chumacero. A una estatua.

 

45.- Hay que inventar una nueva soledad para el deseo. Álvaro Mutis. El deseo.

 

46.- ¿En qué rayo de luz, amor ausente, tu ausencia se posó? Carlos Pellicer. Canto destruido.

 

47.- Bebo la oscuridad del incrédulo / del vaso de tu boca. Carmen Boullosa. Bebida.

 

48.- Amada, en esta noche tú te has crucificado / sobre los dos maderos curvados de mi beso. César Vallejo. El poeta a su amada.

 

49.- Me gustas cuando callas porque estás como ausente. Pablo Neruda. Poema 15. De Veinte poemas de amor y una canción desesperada.

 


50.- Los amorosos callan. / El amor es el silencio más fino, / el más tembloroso, el más insoportable. Jaime Sabines. Los amorosos.

 

51.- Nunca, como a tu lado, fui de piedra. Rosario Castellanos. Elegía.

 

52.- Te doy, Claudia, estos versos, porque tú eres su dueña. Ernesto Cardenal. Epigramas.

 

53.- Se mete piel adentro / como paloma ciega, / como ciega paloma / cielo adentro. Efraín Huerta. Canción de la doncella del alba.

 

54.- Qué lejos puede vivir una pareja que lee / novelas buenas en la cama. Eduardo Casar. Mundo del texto y mundo del lector.

 

55.- Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pablo Neruda. Poema 20. De Veinte poemas de amor y una canción desesperada.

 

56.- En una de esas tardes / sin más pintura que la de mis ojos, / te desnudé / y el viaje de mis manos y mis labios / llenó todo tu cuerpo de rocío. Carlos Pellicer. En una de esas tardes

 

57.- Cómo me dan pena las abandonadas, / que amaron creyendo ser también amadas. Julio Sesto. Las abandonadas.

 

58.- Pienso, mi amor, en ti todas las horas. Salvador Novo. Pienso, mi amor, en ti todas las horas

 

59.- Y yo que me la llevé al río / creyendo que era mozuela / pero tenía marido. Federico García Lorca. Casada infiel.

 

60.- Perdóname que no / pueda besarte / pero es que vivo adentro / de tu boca. Eduardo Casar. Instructivar acciones.

 

61.- Eres, amor, el brazo con heridas / y la pisada en falso sobre un cielo. Efraín Huerta. Eres, amor, el brazo con heridas.

 

62.- Tengo miedo de verte / necesidad de verte / esperanza de verte / desazones de verte. Mario Benedetti. Viceversa.

 

63.- Con casto corazón, con ojos / puros, / te celebro, belleza, / reteniendo la sangre / para que surja y siga / la línea, tu contorno, / para / que te acuestes a mi oda / como en tierra de bosques o en espuma, / en aroma terrestre / o en música marina. Pablo Neruda. Oda a la bella desnuda.

 

64.- Desde el más personal de todos los silencios / tu vestido desciende / para aclarar el mundo. Efraín Bartolomé. Desde el más personal de todos los silencios

 


65.- Una música íntima no cesa. Ramón López Velarde. El son del corazón.

 

66.- Bésame con el beso de tu boca, / cariñosa mitad del alma mía. Manuel Flores. Un beso nada más.

 

67.- Vivo sin vivir en mí / y tan alta vida espero, / que muero, porque no muero. Muero porque no muero. Santa Teresa de Jesús.

 

68.- Hombres necios, que acusáis / a la mujer sin razón. Sor Juana Inés de la Cruz. Redondillas.

 

Mujeres que pasáis por la Quinta Avenida, / tan cerca de mis ojos, tan lejos de mi 69.- vida… Juan José Tablada. ¿…?

 

70.- Ojos claros, serenos, / Si de un dulce mirar sois alabados, / ¿Por qué si me miráis, miráis airados? Gutierre de Cetina. Madrigal.

 

71.- Desnuda eres tan simple como una de tus manos. Pablo Neruda. Soneto XXVII. De Cien sonetos de amor.

 

72.- Matamos lo que amamos. Lo demás / no ha estado vivo nunca. Rosario Castellanos. Destino.

 

73.- Si porque a tus plantas ruedo / como un ilota rendido, / y una mirada te pido / con temor, casi con miedo. Julio Flórez. Reto.

 

74.- Cayó como una rosa en mar revuelto… / y desde entonces a llevar no he vuelto / a su sepulcro lágrimas ni amores. Fernando Celada. La caída de las hojas.

 

75.- Nos hemos bruscamente desprendido. Jaime Torres Bodet. Ruptura.

 

76.- En torno a una mesa de cantina / una noche de invierno, / regocijadamente departían / seis alegres bohemios. Guillermo Aguirre y Fierro. El brindis del bohemio.

 

77.- No me mueve, mi Dios, para quererte / el cielo que me tienes prometido. Fr. Miguel de Guevara. No me mueve mi Dios

 

78.- El mar, lleno de urgencia masculinas / bramaba alrededor de tu cintura. Leopoldo Lugones. Oceanida.

 

79.- La vi tendida de espaldas / entre púrpura revuelta. Salvador Díaz Mirón. Cleopatra.

 

80.- Yo no quiero saber lo que se esconde / tras de la frente que besó mi boca. Anónimo. ¿Qué me importa?

 

81.- ¡Soñé que te besaba! Que mi boca / se juntaba a la tuya febrilmente / que en un ansia de amor intensa y loca / te besaba en el seno y en la frente. Aurelio Caballero Acosta. Soñar despierto.

 

82.- Ni un momento / de dejado de ver en este cuerpo / la forma de tu ausencia. Homero Aridjis. La forma de tu ausencia.

 

83.- Aquí en la isla / el mar / y cuánto mar / se sale de sí mismo / a cada rato. Pablo Neruda. Oda al mar.

 

84.- Me dueles. / Mansamente, insoportablemente, me dueles. Jaime Sabines. Me dueles.

 

85.- Beso soy, sombra con sombra. Miguel Hernández. Antes del odio.

 


86.- Sabia virtud de conocer el tiempo; a tiempo amar y desatarse a tiempo. Renato Leduc. Aquí se habla del tiempo perdido que como dice el dicho, santos lloran.

 

87.- Juro que no recuerdo ni su nombre, / mas moriré llamándola María. Nicanor Parra. Es olvido.

 

88.- Debajo de mi vestido ardía un campo con flores alegres / como los niños de la medianoche. Alejandra Pizarnik. Debajo de mi vestido...

 

89.- Amor mío / debo confesarte / que / los poetas, en general / no todos, claro / lo tienen chico / pero entusiasta. Elizabeth Neira. Algunas consideraciones acerca del estado del arte en Chile.

 

90.- No te quedes inmóvil / al borde del camino / no congeles el júbilo / no quieras con desgana / no te salves ahora / ni nunca / no te salves. Mario Benedetti. No te salves.

 

91.- Un cuerpo, un cuerpo solo, un sólo cuerpo / un cuerpo como día derramado / y noche devorada. Octavio Paz. Bajo tu clara sombra.

 

92.- La princesa está triste… ¿qué tendrá la princesa? Rubén Darío. Sonatina.

 

93.- Soy un cuerpo que huye, sombra que madura / con un murmullo de hojas en tu mirada. Javier Sologurén. La visita del mar.

 

94.- De nuevo te esperé en el desconsuelo / de la esquina. Rafael Guillén. De nuevo te esperé en el desconsuelo

 

95.- Porque éramos amigos y a ratos, nos / amábamos. Rosario Castellanos. Ajedrez.

 

96.- Volverán las oscuras golondrinas / en tu balcón sus nidos a colgar. Gustavo Adolfo Bécquer. Volverán las oscuras golondrinas

 

97.- Eres de agua / En ti / la claridad / a golpe de sí misma / se oscurece. Efraín Bartolomé. Eres de agua

 

98.- Amar es este tímido silencio / cerca de ti, sin que lo sepas. Salvador Novo. Amor.

 


99.- Era un cautivo beso enamorado / de una mano de nieve que tenía / la apariencia de un lirio desmayado / y el palpitar de un ave en agonía. Luis G. Urbina. Metamorfosis.

 

100.- Amanecí triste el día de tu muerte, tía Chofi, pero esa tarde me fui al cine e hice el amor. Jaime Sabines. Tía Chofi.



**


Imágenes tomadas de internet

Estimado editor, si desea reproducir este texto en su espacio, escriba por favor a 3carloseduardo1@gmail.com 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

EL BAILE DE LOS 41

Las Primeras Damas mexicanas: símbolo, estatus y oficio

EL CINEMATÓGRAFO LLEGA A MÉXICO